Nueva York está a un paso de convertirse en el primer estado estadounidense en prohibir la desungulación —extirpación de las uñas— de los gatos. La ley que prohíbe a los veterinarios efectuar una oniquectomía no terapéutica —conocida como anti-declaw act— está a la espera de que el gobernador Andrew Cuomo la firme, último paso necesario para que entre en vigor. Sin embargo, aunque la legislatura se está cerrando y Cuomo tiene cada vez menos tiempo, el gobernador no se ha pronunciado sobre si firmará o vetará la iniciativa legislativa.

Por el momento, y a la espera de que la oficina del gobernador se pronuncie, la polémica ha estallado en la comunidad veterinaria, dividiendo a los veterinarios entre aquellos que están a favor de la prohibición de esta práctica quirúrgica, salvo excepciones provocadas por una necesidad médica, y los que están en contra de la nueva ley.

No solo la comunidad veterinaria está dividida por la prohibición de la desungulación, también los propietarios de animales de compañía se están posicionando, siendo mayoría entre los dueños los que están en contra de esta práctica.

Los veterinarios americanos han tendido a considerar la oniquectomía —o desungulación— como una forma razonable de que los gatos dejen de rascar muebles o presentar comportamientos que pueden provocar que un propietario acabe abandonando a su animal de compañía. Sin embargo, esta práctica puede provoca dolor y problemas a los gatos, por lo que se ha prohibido en países como España.

La visión de los veterinarios americanos con respecto a la desungulación está cambiando drásticamente, destacando posicionamientos como el de la Asociación Americana de Veterinarios de Felinos (American Association of Feline Practitioners) quien fue la primera de las grandes organizaciones que se posicionó en contra de extirpación de las uñas en 2017, por considerar que el procedimiento es “éticamente controvertidoe innecesario medicamente hablando en la mayoría de los casos.

Sin embargo, y a pesar de existir más asociaciones de gran importancia posicionándose en contra de esta práctica, como la American Animal Hospital Association, algunos veterinarios avisan de que seguirán con la práctica, al no considerarla inhumana, hasta que no esté expresamente prohibido. Esto se puede deberse a una diferencia cultural con los países que han prohibido las extirpaciones de uñas.

En este sentido, en muchos países europeos está prohibida la desungulación, y en estos mismos países es más habitual que los dueños dejen salir a sus gatos de casa, mientras que a los americanos se les suele aconsejar que no les dejen salir. Esta situación puede ser alguna de las causas que provoca que los gatos americanos sean a priori más ‘destructivos’ con las propiedades de sus dueños, segun señalan.

Muchos veterinarios estadounidenses están cambiando de parecer debido al daño que provoca a los animales, aunque haya sido —y todavía sea—una práctica muy extendida.

Sin embargo, algunos veterinarios se han posicionado en contra de la prohibición, considerando que la decisión corresponde a los veterinarios y a los propietarios, y aduciendo el caso de personas inmunodeprimidas —o que han enfermado por el VIH— a las que supondría un riesgo ser arañadas por sus propios animales de compañía. En este sentido se han posicionado la Sociedad Veterinaria de Nueva York y la Asociación Americana de Medicina Veterinaria (AVMA).

Con todo ello, la prohibición de la desungulación tiene cada vez más partidarios y otros estados de los Estados Unidos, como California, Nueva Jersey o Rhode Island, están pensando en seguir los pasos de Nueva York, que está a una firma de prohibir la extirpación de las uñas de los gatos.

LOS VETERINARIOS ESPECIALISTAS EN MEDICINA FELINA, CONTRA LA EXTIRPACIÓN

En España, la desungulación no está tan bien vista como lo ha estado tradicionalmente en los Estados Unidos de América. Respecto a ella, al igual que hicieron los veterinarios especialistas en felinos estadounidenses, el Grupo de especialidad de Medicina Felina (Gemfe) de la Asociación de Veterinarios Especialistas en Pequeños Animales (Avepa) no apoya la “desungulación como procedimiento quirúrgico de rutina”.

En este sentido, Avepa ha suscrito la Convención para la Protección de los Animales de Compañía, la cual solo admite la posibilidad de extirpar las uñas de los gatos en caso de que la eutanasia sea la única alternativa, o haya razones médicas de peso.

Avepa define la oniquectomía como “una mutilación, ya que extirpa nada menos que 10 falanges”, y afirma del proceso quirúrgico que es “muy doloroso” y se espera que presente “complicaciones en más del 50% de los casos”.

En cuanto a estas complicaciones, mencionan dolor muy intenso y hemorragia en el postoperatorio; complicaciones tardías como recrecimiento de la uña, fístulas, neuropraxia o parálisis radial, infecciones o cojera persistente, entre otros; o que en el caso de generar dolor crónico, suele ser neuropático —producido por disfunción del sistema nervioso— por lo que “su tratamiento es diferente y la respuesta al mismo es pobre en la mayoría de los casos”.

Por último, cabe señalar que los veterinarios especialistas en felinos españoles comparten, en su posicionamiento, supuestos en los queresultaría aceptable” la desungulación. En este sentido, mencionan el caso de que algún miembro de la familia esté inmunodeprimido y se deba minimizar el riesgo de zoonosis —provocada por arañazos—; el caso de que un miembro de la familia sufra una discapacidad psíquica y se quieran evitar accidentes; o en los casos en los que el gato sea muy agresivo y después de seguir las recomendaciones del veterinario, la única solución sea la eutanasia.